El Autor.

LUNA

Luna tu
Quanti sono i canti che hai ascoltato gia
Desideri che attraverso i secoli
Han solcato il cielo per raggiungerti
Porto per poeti che non scrivono
E che il loro sennospesso perdono
Tu accogli i sospiri di chi spasima
E regali un sogno ad ogni anima
Luna che mi guardi adesso ascoltami
Only you can hear my soul, only you can hear my soul

El levanto su cabeza hacia la luna, abrió sus parpados tan grandes, mirándola, como en un ruego, como un lamento silencioso, un grito sin sonido, un dolor que apretaba al alma misma. En aquella mirada le pedía clemencia, le rogaba que lo ayudara con su sufrimiento, con la vida misma…

Ella se había ido, ella lo había dejado, lo había olvidado acá en medio de la nada, aferrado a un vació tan fuerte que dolía, mirara para donde mirara, lo único que veía era el desconsuelo de su ausencia, el hueco de lo que le faltaba… Ella.

El había intentado por todas las maneras y formas posibles retenerla junto a su corazón y sin embargo, ella no deseo quedarse junto a el. No encontró la forma de acercarla a su corazón, de que su alma le contara a la de su amor que necesitaba de ella para respirar, para vivir, para soñar, para alimentarse el interior de su pecho, para que su sangre corriera por su cuerpo, para que el corazón no dejara de bombear la sangre que ahora recorrería su cuerpo, pero sin el nombre de ella.

Ella se había ido por un mundo mejor, por otra ilusión, una que la completara, un que la hiciera vivir lo que no podía con el. Si bien ella sabia que no habría un futuro junto a el, sus besos, ya no tenían el sabor que antes, su cuerpo no sentía al de el como tiempo atrás y no estaba dispuesta a ceder el resto de su vida a un tiempo largo con falta de emociones y sensaciones que llenaran su alma. El no podía llenar sus vacíos, por mas que pusiera el cuerpo y el alma en cada intento, el no podía lo que ella deseaba y a su vez una parte mezquina de ella, un lado egoísta y casi perverso hacia que no terminara de liberarlo, teniéndolo allí como por si las dudas algo pudiera salir mal y se quedara en soledad, siempre podría tenerlo a el.

Y el seguía rogándole al cielo que ella le diera una oportunidad mas, alguna manera de que el pudiera revertir todo aquello que había hecho, solo que buscaba por lugares bastante diferentes a los que ella reclamaba…

Nunca imagino que lo que a ella le faltaba eran los sentires de la pasión, el buscaba en la creatividad la ausencia de las sensaciones.


Luna tu
Che conosci il tempo delléternita
E il sentiero stretto della verita
Fa piu luce dentro questo Cuore mio
Questo cuore d’uomo che non sa, non sa
Che l’amore puo nascondere il dolore
Come un fuoco ti puo brucaire l’amima
Only you can hear my soul, only you can hear my soul

El vuelve a rogarle a la luna que este junto a el, que le diera la guía para entender como poder seguir, para poder encontrar la vuelta a su camino desesperado, a su necesidad de volver a ella, de sentirla a su lado, de amarla por siempre…

Como podía ser que se sintiera tan perdido cuando estaba lejos de ella, de que manera podría revertir la sensación que tenia cuando no estaba ella cerca, cuando el vacío le marcaba que ella no estaba cerca de el, que no había nada mas que una distancia inmensa entre los dos, que ella no estaba para su corazón y que algo que el no llegaba a entender se había apoderado de ellos, algo los había separado y no sabia bien que era lo que le había pasado y que los había distanciado tanto, tanto, tanto…

Ella por su parte no podía dejar de sentir lastima por el, una pena que se metía tan dentro dentro de ella que por momentos sentía vergüenza de ella misma, por su sentimiento egoísta, sucio y hasta doloroso…

Ella sabía que estaba haciéndole mal a su corazón, dañando sus esperanzas y ensuciando su alma, pero su egoísmo era mas fuerte y seguía transitando los caminos de la vida junto a el.

El seguía buscando soluciones impensadas para poder acercarse a ella, intentaba por todas las maneras y formas posibles de llegar a su corazón, por algún momento ya no le importaba siquiera que estuviera junto a el por la mas mísera y mínima lastima.

Poco a poco fue perdiendo su dignidad, arrastrándose a sus voluntades, a sus necesidades, a sus designios, a sus caprichos, a la tortura que le imponía en cada acción que estaban juntos. Una parte de el sabia lo que estaba haciendo, como se rebajaba perdiendo su dignidad, extraviando el poco respeto que alguna vez había sentido por el y ella como la asesina de su voluntad, la dueña y hostil engañadora de sus sueños de amor.


Luna tu
Tu rischiari il cielo e la sua immensita
E ci mostri solo la meta che vuoi
Come poi facciama quasi sempre noi
Angeli di creta che non volano
Anime di carta che si incendiano
Couri come foglie che poi cadono
Sogni fatti d’aria che svaniscono
Figli della terra e figli tuoi che sai
Che l’amore puo nascondere il dolore
Che l’amore puo nascondere il dolore
Come un fuoco ti puo brucaire l’amima
Come un fuoco ti puo brucaire l’amima
Come un fuoco ti puo brucaire l’amima
Alba lux, diva mea, diva es silentissima

Ella en un abrupto ataque de sinceridad lo miro a los ojos y le dijo que no siguiera con esto, que dejara de lado la forma de rebajarse, de destruir su dignidad, de entregarle el corazón de esa forma, que lo único que lograría seria que ella siguiera con su maldita manera de seguir usándolo, de tenerlo a su lado, solo hasta que alguien llegara donde sus deseos y sus ganas y lo dejara a un costado de su camino. Algo impensado en ella le decía que por favor saliera de su vida, quizás fue la lastima que sentía por el, quizás fue el mismo cargo de conciencia que se había comenzado a instalar en su culpa.

O simplemente no le había dolido verse a si misma usándolo uno y otra vez, convirtiéndolo en el valet parking de sus deseos y su caprichos, sabiéndolo el perro que la acompañaría hasta donde ella llegaría para dejarlo fuera…

El no entendía que era lo que ella le decía, mas solo creía que se trataba de un capricho mas, de un gusto pasajero que se había antojado a causa de su insistente e incansable intento de acercarse a ella y decidió darle un lugar mas, un espacio que podría dejarle el lugar para que ella recapacitara, que se diera el lugar para que ella diera una cuenta pendiente al corazón en el que le diría a su alma, sin duda alguna que debía volver con el…

Nada, absolutamente nada de eso paso, solo el vació dejo que ella se acostumbrara un poco a no usarlo y a el solo le dio una lastimosa soledad que no se podía llenar en ningún lugar, un hueco que ninguna forma podría completar, un dolor que nacía en su estomago y se elevaba hasta lo profundo de su cerebro, donde las ideas comenzaban a mezclarse con la furia de haberse sentido tan usado, tan aplastado por la voluntad de ella, tan pisoteado por sus deseos egoístas, tan mancillado por los caprichos que el había considerado de amor y ella de uso de su voluntad.

De pronto algo cambio, ella había encontrado lo que tanto deseaba y ese objeto del deseo seria el que lo apartaría de ella por siempre. Ya no necesitaría más de sus constantes y serviles actos. Mucho menos de el en su vida, ya tendría quien cumpliera sus caprichos en la mejor de las suertes o quizás todos esos antojos quedaran tan lejos que el nuevo ocupante de su antiguo lugar, podría hacerle saber que estaban de igual a igual, no como él que se había mancillado y rebajado hasta quebrar su propia voluntad y alma.

Ya dejaría de ser un perro fiel para convertirse en un perro de la calle, un objeto ya no deseado, algo sin sentido que se deja solo arrumbado en algún galpón, donde nada ni nadie lo volverá a utilizar. Pensó para si que quizás no era tan malo, que nadie volvería a romper su corazón sería imposible, ya que en algún momento de esta historia se lo había quitado para servírselo en una bandeja de plata a ella y sin remordimientos, había desayunado con el. El jamás podría lograr hacer eso con ella.

Ella carecía de corazón, la sentía tan vil y ruin que ahora creía que bombeaba la sangre a su cuerpo a través de los riñones… Descorazonada.

Salio buscando la paz, mirando el cielo, su única compañera estaría allí esperando por el y comenzó el ruego, que se convirtió en lamento…

Así fue como por fin decidió ponerle un final a esta historia lastimosa para el y enferma para ella, así bajo la luz de aquella luna a la que le había clamado la pasión y el deseo de que lo socorriera, fue como las ideas se mezclaron dentro de él.


En la paz de la noche y con un cigarro en los labios, encubierto detrás del humo, mascullaba en voces bajas la solución, el fin de fines y la meta de los martirios.

Bajo las plateadas luces que lo coronaban, urdió aquel plan que lo reestablecería, ya no añoraba los besos del pasado, ya no extrañaba la suavidad de su piel, lejos habían quedado los cuerpos unidos por el deseo.

Ahora todo se teñía de rojo y el rojo sangre predominaba el deseo sobre los demás, únicamente el rojo contrastaría la plata de la luz que se vertía del cielo.

Volvió a casa, busco entre sus cosas la herramienta que necesitaba para acabar con el sufrimiento, con una tranquilidad casi única, reviso el arma.

Aseguro la corredera, controlo la carga, las balas poco le importaban, sabia que solo necesitaba una y que seria la certera, tanto había sufrido su corazón… que al corazón seria…

Y allí fue, en su ultima búsqueda a ella, no se subió a su auto, caminaría hasta allí, seguía escondido detrás del humo del cigarro y ella seguía lejos de el y sin saber que pasaría, sin imaginar cual seria el acto culmine de esta obra que exclamarían los próximos días todos los espectadores conocidos de estos, los artistas maravillosos de la interpretación única…

Los pasos no eran ni cortos, ni largos, solo pacientes, en ningún segundo dudo de lo que haría, en ninguna idea habría una vuelta atrás, solo la decisión…

Ma e con l’amore che respira il nostro cuore
E la forza che tutto muove e illumina
Alba lux, diva mea, diva es silentissima

Llego hasta donde su ex amor estaba, solo, como si supiera que el llegara por ella… Subió aquel ascensor después de avisar por el portero que llegaba, ella solo abrió sin pensar que seria lo que el escondía dentro suyo, como tampoco lo que llevaba en su cintura, libre de sus manos, libre de los dolores futuros y pronto libre de su corazón…

Se saludaron con un beso en la mejilla y en ese mismo instante una lagrima comenzó su salida para recorrer el camino de su piel. Atravesó la sala como guiándola hasta su balcón, como llevándola donde se sentía seguro y allí en esa placida noche de octubre y bajo los hilos plateados que caían del cielo, bañándolos, saco el arma de su cintura, los ojos de ella se abrieron muy grande y esta vez, parecía ser que su boca, estaba dispuesta a dar explicaciones, que lamentablemente el ya no quería escuchar…

El acerco su índice a los labios de su amada, sus ojos le marcaban el silencio y el miedo ajusto los de ella sellándolos.

Mirándola muy fijamente con la pistola en su mano solo le dijo…
-Te amo…

Levanto sus ojos a aquella compañera de plata y su mano dirigió el caño de la pistola, un ruido seco se escucho detrás de la explosión de la bala, era su cuerpo cayendo al vació de la noche…

Las lagrimas comenzaron a derramarse desesperadamente de sus ojos, el había cumplido con su vida, su ultimo capricho.


Fabio Brühl


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